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Un Escritor en su intento de legar historias acompañadas de profundos sentimientos, procura proyectar su propio sentir en un Libro y con ello, desea fervientemente darle a sus lectores la mejor parte de su ser. Hojas sueltas al principio que van tomando forma en mezcla de anhelos por dar, dar y dar lo mejor de si junto a lo peor...
Cuando uno se sienta en pos de sus ambiciones internas, de sueños durmientes en el Alma errante y bohemia de una persona que escribe, que en su lucha por entregar vivencias y pensamientos, solo pretende alegrar a un lector, tiene también el poder de llegar a su propio corazón y quizá arrancarle alguna lagrima frente a un recuerdo propio o ajeno.
Un Escritor mueve y conmueve a sus seguidores de letras perdidas y hasta a veces desencajadas dentro de unos sueltos papeles convertidos en ediciones Románticas, cómicas, de ficción y hasta miedo, y sin querer entramos en la mente de las personas haciéndoles vivir historias salidas de la nada y el todo.
Un Libro, Invitación abierta a un mundo de vanas, sencillas y fuertes emociones arrastradas por un loco con ganas de hacer reír o llorar a los demás; Allá en esos pedazos de papel que el tiempo marchita, hojas amarillas por el transcurso de cada estación, cada invierno.
Esos viejos Libros tirados en algún rincón, otros como al descuido adornan un despacho, otros tantos quedan semi abiertos sobre una cama o cuidan a esa mujer que cansada se durmió con mi Libro sobre su pecho...
¿Cuánta historia tras un Libro?
Uno que escribe lo que pasa de mano en mano creando su propia leyenda; ¿Testigo de cuantas cosas? Silencioso guardián de tantas otras.
Rostro Enmascarado
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